Todo proceso gerencial se lleva acabo dentro de un ambiente físico, donde se pone de manifiesto el clima organizacional. El ambiente físico viene a constituir entre otros aspectos la imagen de la empresa, lo cual es determinante en la proyección de la misma.
En relación a los ambientes físicos del aula y las conductas que allí se generan, los estudios al respecto demuestran que los ambientes físicos influyen en la forma como se desarrolla la convivencia dentro del salón de clases. Esto supone que la relación conducta y ambiente determinan el conjunto de interacciones que se puedan generar en el espacio físico donde se trabaja.
En tal sentido, las oportunidades de participación se ven favorecidas o limitadas de acuerdo a la organización y disposición del mobiliario. Es por ello, que el gerente de aula debe prestar especial atención a este aspecto del proceso educativo atendiendo a la diversidad de actividades a cumplir y al número de alumnos con que cuenta, para que no exista un patrón único que resulte ser un limitante de la actuación del alumno.
Ante tal situación, cabe considerar la disposición de los pupitres o mesas en "U", en pequeños grupos o en grupos grandes en función de la actividad a realizar, asegurando por consiguiente el alcance de un efecto positivo y estimulante en la conducta de los estudiantes. De tal manera, que el reto que debe plantearse el gerente de aula es recurrir al establecimiento de estrategias que favorezcan la participación de todos los alumnos por igual para que no se vea afectada la comunicación e interacción, sobre todo en aquellos ambientes que están sobrepoblados.
Además, resulta imprescindible tener presente que la productividad, la disciplina, la participación y la comunicación también se ven afectadas por otros elementos como el excesivo calor, ventilación inadecuada, ruido interno y externo y cualquier otro elemento que puede surgir o estar presente dentro del contexto donde se desenvuelven los actores del proceso educativo y sobre los que tiene que actuar el gerente de aula para garantizar la efectividad del proceso.
Por otra parte, es pertinente señalar que el ambiente físico no se circunscribe solamente al aula, sino al uso de otros espacios que forman parte o vienen a complementar la actividad educativa, dentro de los cuales cabe señalar: laboratorios, canchas, teatros; entre otros.
Lo anteriormente expuesto, permite resumir que el manejo adecuado de los ambientes físicos es determinante en la realización de las tareas para alcanzar las metas establecidas siendo todo ello responsabilidad del gerente de aula.
LOS AMBIENTES FÍSICOS Y LAS CUATRO DIMENSIONES DE INFLUENCIA DEL GERENTE EN EL AULA
- Dimensión Individual.
Esta dimensión resalta la importancia que reviste el lugar o posición que un estudiante puede ocupar en el aula. La misma, puede favorecer o no la posibilidad de interacción y su conducta productiva.
- Dimensión Grupal y Dimensión Social.
En general, es común ver aulas saturadas de alumnos, por lo que el docente debe poner en práctica su habilidad en la organización del mobiliario a fin de que logre que todos participen, se relacionen, se visualicen unos con otros y con el docente; y obtengan resultados positivos en su actuación.
- Dimensión de las Tareas.
Este aspecto sugiere que para obtener efectividad en el proceso educativo el docente debe apoyarse no solo en lo "físico", sino también en la distribución correcta del tiempo para cada actividad, en el material de apoyo, en las normas que han de cumplirse y en la ambientación, todo ello dentro de un marco de flexibilidad, lo cual viene a constituir la ecología del aula.
Para finalizar, es conveniente resaltar que todos lo aspectos anteriormente descritos han de conjugarse con la preparación y capacidad de instrucción que el gerente de aula posea para actuar en pro del alumnado, del sistema escolar y de la construcción de una sociedad a fin de cumplir con los retos de los estándares de calidad, excelencia y productividad que el país reclama.

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